Posted by Kialaya | Posted in Uncategorized | Posted on 10-05-2008
Leía en el blog de Enrique Dans cómo la publicidad online ha llegado ha ser de lo más irritante y molesta. Es totalmente cierto, tanto sonido preactivado, pop-ups, flash interactivo en mitad de la página o las que cambian el tamaño de la ventana de nuestro navegador. Pero de lo que no habla Enrique Dans es de la publicidad offline, de cómo puede ser de molesta esa publicidad y es de lo quiero hablar yo.
Creo que las compañías no llegan a darse cuenta de lo increíblemente molesto que es para sus clientes que les vayan a dar la vara a lo largo del día tanto en la puerta como a través del teléfono. Hay 3 tipos que me resultan particularmente molestas:
1. El tipo que reparte publicidad en los buzones de los portales. Normalmente les exigen que los coloquen dentro, en los buzones individuales, a pesar de que tenemos un buzón enorme de la comunidad para dejar la publicidad. A mí esto en principio no me molesta, me gusta la publicidad en mi buzón pero claro, al ahorrarse las compañías el mandarlas por correo, al usar un repartidor, éste no tiene llaves al portal como es obvio. Y cuando tienes a CUATRO llamándote a distintas horas de la mañana para que les dejes entrar… pues al último le gritas que a ver si pueden dejar de fastidiar y dejar la publicidad fuera. Es que de verdad, que te saquen de la ducha para eso.
2. Los plastas de venta puerta a puerta. Los más típicos son los de telefonía ya que los antiguos de enciclopedias están ya en proceso de extinción. El otro día tuve a uno detrás de la puerta, lo más gracioso es que no se identifican, solo unas buenas tardes señora, y luego “estoy visitando a todos los vecinos”. Increíble, tuve que exigirle que me dijera quién era o qué quería. Yo no abro a nadie la puerta sin saber exactamente quién es. Obviamente, nada más decirme que era de telefonía le dije que no estaba interesada y me quité de la mirilla.
3. Las llamadas telefónicas a la hora de la comida. Éstas son las que más molestan de todas porque es un intromisión de tu intimidad, tienen tu número de teléfono y saben tu nombre lo cual es increíblemente molesto teniendo en cuenta que YO no figuro en la guía telefónica, hice que me quitasen hace tiempo. Por lo que sabes que alguien se ha dedicado a dar tus datos (y encima a menudo mal). Tuvimos una racha en que me llegaron a llamar 4 veces para ofrecerme cursos de inglés. A la 5ª le expliqué pacientemente al chico que yo era BILINGÜE y más bien le tendría que dar yo el curso a él así que por favor podían quitarme de una vez de la maldita lista que tuviesen. Hace poco he tenido problemas con Banesto (que detallaré más en otro momento) porque se han dedicado a llamarme ya 4 veces desde Madrid a la hora de comer para convencerme de pedir un crédito. La última vez ya me puse hecha una auténtica energúmena gritándole y diciéndole que o me quitaban de la maldita lista (que ya había pedido en las dos últimas ocasiones) o los iba a demandar porque yo no era su cliente para que me estuviesen molestando todo el día, que me iba a cambiar de banco de lo harta que estaba de ellos. De verdad, ¿por qué es necesario ponerse realmente desagradable para que te obedezcan en estos casos? ¿Tan difícil es entender un NO? No estaría mal hacer como en México.
Estimados empresarios, por favor, por favor, les ruego se enteren de una vez cuánto detestamos los ciudadanos que traten de meternos por el gaznate a la fuerza productos o servicios que no queremos ni deseamos y muchísimo menos a la hora de comer o cenar que es cuando más ocupados estamos.
Imagen: Neregauzak












