Posted by Kialaya | Posted in Uncategorized | Posted on 04-06-2008
Tener un dolor constante que no te deja dormir, moverte, valerte por ti mismo y en definitiva vivir puede hacer que no te merezca la pena vivir de esa manera. Para quien no lo sepa la Eutanasia (de las palabras griegas “eu”, bien, y “thánatos”, muerte) es todo acto u omisión que ocasiona la muerte de un enfermo con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de su vida. En la Wikipedia destacan además que se deben cumplir dos condiciones: por un lado la enfermedad debe ser terminal o incurable y además se debe contar con el consentimiento expreso del enfermo.
Recuerdo que en una clase de ética había una chica que lo tenía clarísimo: “la eutanasia no se debe permitir nunca, el suicidio es pecado mortal, sólo Dios puede decidir cuándo mueres”. Recuerdo haber pensado “si Dios existe, dudo que sea tan masoca como para querer ver cómo alguien sufre para de todas maneras morir si ya es algo seguro”.
Obviamente, la eutanasia no es algo para tomarse a la ligera, no se puede permitir que cualquiera se suicide así como así. Cuando se tiene una depresión es frecuente que esa persona quiera acabar con su vida pero si logra superar la depresión, sola o con ayuda médica, también suele ser frecuente que se arrepienta de esos pensamientos, la vida es demasiado valiosa para quitársela al primer escollo con el que te tropiezas. Entonces… ¿dónde trazar la línea? ¿Cómo decidir qué enfermedades o qué cantidad de dolor es demasiado para una persona? ¿Cómo se puede llegar a poner por escrito qué condiciones son necesarias para que se permita ayudar a alguien a morir?
Hay personas que con discapacidades grandes o enfermedades muy serias han decidido que aún así merecía la pena vivir y podían hacer mucho por la sociedad con su vida. ¿Acaso no podrían todas optar por afrontar sus vidas de esta manera? Quizás no todas tienen ese valor… o los medios para ello. He visto en los medios de comunicación ya muchas historias de personas que piden que se les deje morir en paz, historias que desde luego son conmovedoras pero que a muchos jueces parecen no afectarles en absoluto y dictan sentencias que les obligan a seguir viviendo en el dolor.
A mí lo único que me queda claro es que, como en el caso del aborto, es muy fácil tomar una postura y predicar lo que se debe y no se debe hacer cuando tú no has tenido que pasar por esa situación. ¿Saben? No se crean que no sería buena idea que todo el mundo tuviera una mini experiencia de dolor constante 24/7 para poder realmente apreciar lo que debe ser vivir así. Quizás entonces no serían tan rápidos a la hora de imponer sus creencias religiosas o éticas a otra persona. Y sé de lo que hablo.
Mas info: Puedes leer este interesante post sobre lo que dicen políticos e Iglesia en España sobre el tema, leer sobre las condiciones necesarias en Bélgica y Holanda donde está legalizada la Eutanasia, la opinión de Jaime Richart en un artículo para Kaos en la Red con la que estoy de acuerdo en más de un punto, enlaces en AciPrensa para los más interesados en la visión católica, y un artículo en Monografías de Pedro Arturo Cruz Prada que da una visión muy buena de lo que la filosofía ha pensado de la eutanasia a lo largo de la historia e incluye al final un anexo de Testamento Vital.












