Posted by Kialaya | Posted in Uncategorized | Posted on 26-12-2008
Ser vegetariano es una opción personal; es decidir que no quieres comer carne (eso suele incluir pescado y a menudo hasta productos derivados de animales como huevos o leche). Y a mi eso me parece muy bien y muy respetable…. hasta que te dedicas a tocarme a mi las narices.
Si yo soy capaz de respetar a una persona vegetariana, ¿porqué no son ellos capaces de respetarnos a nosotros? Me enteraba a través del twitter de Elena Cabrera sobre el “inspirado” artículo de Ruth Toledano en El Pais donde se mezclan así como quien no quiere la cosa el comer carne, con mataderos ilegales y el uso de pieles de animales (como bien señalaba Ramón Rey. Vamos, que me mezcla churras con merinas y además se queda tan pancha en su altar moral autofabricado.
Oiga usted señora, YO COMO CARNE, así, en mayúsculas. Me encanta comer carne y de hecho la de ternera suelo pedirla casi cruda. Y no veo qué tiene que ver ese hecho con que yo sea cruel con los animales, apruebe que haya mataderos ilegales o sandeces parecidas. De hecho, quien me conoce sabe que no apruebo el deporte nacional de la Tauromaquia (al menos no la parte que obliga a hacer sangrar al animal con banderillas y matarlo a espadazo limpio, me parece horrible tener que matar al pobre animal por pura diversión) y tampoco apruebo el llevar pieles de animales para vestir porque no nos hace falta, hay otras opciones. Pero es que no tiene nada que ver el no estar de acuerdo con la crueldad hacia los animales con ser omnívoro.
Los animales que son para comer es lógico que los matemos para este fin porque somos seres omnívoros, nuestro organismo está preparado para sobrevivir a base de carne y vegetales. En cuanto alguien se dedica a reducir su dieta alimenticia y quitar ciertos alimentos, tiene que estar controlando su salud y tomando pastillas de ciertas vitaminas para no tener problemas. Lo que desde luego que no está justificado es matar animales por diversión, por crueldad, por egoísmo de vestir sus pieles cuando NO nos hace falta y desde luego, aquellos animales que matemos para su ingestión deberían vivir y morir dignamente y con el menor sufrimiento posible.
Así que a mi que no me venga con esas monsergas morales para tratar de aguarnos las fiestas en las que la mayoría asamos patos, pavos, cordero o cochinillo al horno porque no estoy dispuesta a que me hagan sentir mal por ser normal en mi alimentación. Los que os salís de la norma sois vosotros vegetarianos. Tengo dos amigas vegetarianas a las que trato con respeto, una lo hace por tradición familiar y es indú y otra porque le dio por ahí a los 20 y tantos. A ambas jamás las he tratado de convencer de que dejen de ser vegetarianas, a ambas siempre procuro prepararles comidas que se ajusten a su dieta y cuando salimos, vamos a restaurantes con opciones vegetarianas. Si yo soy tolerante con los vegetarianos, ¿por qué tengo que soportar que esta señora nos acuse tan sutilmente a “los carnívoros”, como nos llama ella en su artículo, de ser repugnantes y crueles?
Sí señora o señorita Ruth, tengamos la fiesta en paz como dice usted. Es decir métase sus sermones donde le quepan (preferiblemente en el fondo de la papelera de su cuarto) porque es usted una intolerante. Y disfrute de ser vegetariana que a mi me parece estupendo, en serio, pero el proselitismo a base de hacer sentir mal a los demás déjelo usted en casita por estas fechas y las venideras. Se lo agradeceremos los “carnívoros”.
P.D. Reconozco que el cartel del que habla Ruth Toledano en su artículo quizás no fuese muy acertado, pero ello no me parece que justifique el resto del artículo.












