Posted by Kialaya | Posted in Uncategorized | Posted on 14-01-2009
A ver, que levante la mano quien no haya puesto NUNCA a parir a un profesor.
*******silencio sepulcral y ni una mano levantada******
Ya, eso mismo pensaba yo. Está claro que siempre va a haber un profesor en nuestra vida al que le llamemos de todo menos bonito. Porque nos ha puesto un examen sorpresa, porque nos ha suspendido, porque escupe al dar clase y nos da asco, porque está como un cencerro y dice cosas raras en clase, porque se las da de listillo y en realidad no sabe nada de la materia y se le nota, y tantas y tantas otras razones. Los profesores saben que están expuestos a esas cosas y es lo más normal del mundo que un chaval se desahogue en el recreo con los amigos hablando mal de tal o cual profesor. Hasta ahí hemos llegado todos, creo, en mayor o menor pedida, con menor o mayor maldad.
El problema es cuando esos comentarios, que se suelen hacer en la intimidad y no suelen nunca salir de ahí (vamos que a padres y profesores no se les retransmitían ni de coña), empiezan a ser publicados por internet y en las redes sociales. Eso denuncian desde el sindicato de profesores ANPE de La Rioja, que se ha violado la intimidad y atacado contra el honor e injuriado a ciertos profesores en Tuenti. Y ahora es cuando surge la duda de dónde trazar la línea. Lo anterior, lo de siempre, era “cosa de chavales” y obviamente nunca se hacía nada. ¿Pero y ahora que son publicados? ¿Ahora que todo el mundo puede verlos? Incluidos los profesores, los familiares de los mismos y cualquiera que pueda tener una futura relación personal o profesional con ellos.
La cuestión es si deben ser castigados estos “chavales” por hacer algo que ya se hacía desde que existen profesores pero que nunca antes se había difundido y nunca antes había afectado realmente a los profesores. Y es que está claro que los profesores tienen derecho a su honor y a su intimidad. ¿Qué castigo se les puede poner para disuadirlos de estas actividades? ¿Hasta qué punto podemos hacer responsables a los padres por su conducta? Lo digo porque en el artículo se dice: “De lo contrario, agrega ANPE, los padres se pueden ver desagradablemente sorprendidos porque como ejercientes de la patria potestad de sus hijos menores de edad se vean en la obligación desagradable de comparecer en procedimientos disciplinarios o penales.”
Vía: Antonio Ortiz












