Llevo un tiempo desanimada, por muchas cosas, por varias, por algunas, por todo, no sé, va variando. No os pasa que hay veces en que piensas, quizás lo que hago no merece mucho la pena, y si me fuera? Lejos. A hacer algo distinto? Algo nuevo. O te planteas de qué sirve tratar de ser buena persona? De ser buen amigo? De estar ahí para los demás siempre que haga falta cuando otra gente no lo está y les va de perlas? Porque eso suele pasar. La gente más egoísta, la que sólo piensan en sí misma y van por sus propios intereses, luego suelen tener la más suerte, en todos los sentidos en la vida. Y piensas.. no es justo. Ya, pero es que la vida nadie dijo que fuera justa, sabes?
Te van soltando ese rollo de que si eres bueno y te comportas como Dios manda, la vida te sonreirá. Vaya, pues, bienvenido al mundo real. Resulta que no es así. O al menos, no lo parece. Todavía tengo la esperanza de que exista el karma o las vidas futuras en las que los que sembraron vientos recojan tempestades y se recompense a los que trataron de seguir el camino recto. En fin, es mucho pedir verdad? Tanto como que caiga un rayo del cielo y les caiga encima de las cabezas.
El caso es que te planteas hacer lo mismo, sólo pensar en ti, el que tu quieras, en lo que te haga sentir bien, para qué perder el tiempo el felicitar a otra persona si puedes hacer algo divertido para ti. Para qué molestarse por otro si no se molestan por ti? El caso, es que si caes en eso, te pierdes a ti mismo. Si tu forma de ser es así, perder eso, es perder tu identidad. Y yo no estoy dispuesta a eso. Me niego. Y si para eso me trago veinte paredes pues me las tragaré, eso sí, los edificios no los repito.
Así que por triste, injusta, decepcionante, que resulte la vida siempre hay que esperar un poquito a ver qué viene detrás del recodo, porque siempre suele esperarnos algo mejor, un regalito del destino que te hace asomar una sonrisa a los labios. Tras una puerta cerrada siempre encontrarás un ventanal abierto, que aireará tus desdichas y hará fluir un nuevo aire perfumado en tus pulmones. Y tras un día gris de lluvia siempre viene la mañana con un sol espléndido que hace que te vuelvas a cargar de optimismo y de esperanzas; y te hace pensar que tu vida es una alegría vivirla y tienes más suerte que nadie y muchos ya quisieran para sí.