Posted by Kialaya | Posted in Personal | Posted on 12-03-2012
Creo que he escrito este post unas cien veces. Escrito, y reescrito entero en mi cabeza, escrito y reescrito parcialmente en un word y otras tantas en el wordpress. Cada vez pongo algo distinto, comienzo distinto, termino distinto. Unas veces con rabia, otras con calma, unas con pena, otras con alegría. En unas versiones digo que voy a intentar retomar el blog con más energía que nunca, en otras, las que más, que estoy harta y que cierro el blog. Escribo, me arrepiento, vuelvo atrás, comienzo de nuevo, cambio de idea, arrugo mentalmente la hoja de papel llena de los garabatos que es mi letra y saco otra inmaculada hoja de papel mental. Mordisqueo ese lápiz virtual con el que escribo, algo que jamás hago en la vida real porque mira que sabe mal el extremo de un lapiz…. y vuelvo a llenar la hoja con símbolos negros. No me decido, valoro pros y contras pero la dichosa balanza se me queda siempre en la mitad. Pongo un dedo así como quien no quiere la cosa en uno de los platos, aprieto un poco y parece que alcanza una decisión. Pero no, eso es hacer trampas y no me convence. Vuelvo a quitar el dedo.
















